Este lema resume desde hace años mi filosofía de vida y de trabajo y me gustaría explicaros porqué.
A lo largo de nuestra vida, nos podemos encontrar con situaciones que nos introducen en un bucle del que no sabemos cómo salir y el cuál nos puede impedir seguir hacia delante como nos gustaría. Es en este momento, cuando se hace necesario parar, mirar dentro de cada uno de nosotros y escuchar qué es lo que nuestro cuerpo y mente nos están intentando decir.
La presión en el pecho, el nudo en el estómago, la taquicardia o esos pensamientos desagradables que aparecen de inmediato y que cuanto más intentas evitar, más se intensifican, son alarmas que te indican que hay algo a lo que le tienes que prestar especial atención: un evento del pasado sin resolver, una situación presente que no sabes cómo gestionar o un futuro que posiblemente estés anticipando como negativo.
Si realizas este proceso de introspección y buscas dentro de ti, hallarás las respuestas que estás buscando para volver a sentirte en paz contigo mismo/a. Si en cambio intentas huir de ello y deshacerte de tan desagradables sensaciones y pensamientos, sólo conseguirás el efecto contrario, prolongando así la intensidad y duración de los mismos.
Y si eres consciente de que necesitas realizar dicho proceso, pero no sabes cómo hallar las distintas respuestas, también puedes pedir ayuda. Al fin y al cabo, en eso consiste la intervención psicológica, en ayudarte a encontrar la felicidad buscando dentro de ti.
De ahí el lema del que os hablaba al principio y todo lo demás.
